¿Qué es el 'Factor-C'?

Al igual que los individuos tienen un 'factor-g' (inteligencia general), los investigadores han descubierto que los equipos tienen un 'factor-c' (inteligencia colectiva). Sorprendentemente, los estudios muestran sistemáticamente que la inteligencia colectiva de un grupo NO está fuertemente correlacionada con el CI medio de sus miembros, ni con el CI del miembro más inteligente. En cambio, está determinada por cómo interactúan los miembros. La capacidad de un grupo para coordinarse, comunicarse y utilizar los diversos conocimientos de sus miembros es lo que define su éxito.

El papel de la sensibilidad social

Uno de los predictores más fuertes de la inteligencia colectiva de un equipo es la sensibilidad social de sus miembros: la capacidad de percibir correctamente las emociones y los estados mentales de los demás. Los equipos donde los miembros tienen una alta 'Teoría de la Mente' tienden a comunicarse de manera más efectiva y aseguran que se escuche la experiencia de todos. Esto evita que la 'voz más fuerte' domine la conversación y garantiza que no se pierdan ideas críticas, aunque quizás más silenciosas. La alta sensibilidad social actúa como el 'pegamento' que une las capacidades cognitivas individuales en un todo coherente.

Igualdad de conversación

Otro sello distintivo de los equipos de alto rendimiento es la 'igualdad en la distribución de la toma de turnos conversacionales'. En los equipos con un factor-c bajo, una o dos personas hablan la mayor parte del tiempo. En los equipos con un factor-c alto, los miembros contribuyen de manera aproximadamente igual a lo largo de un proyecto. Esto garantiza que el equipo esté aprovechando toda la 'base de datos' de su conocimiento colectivo. Cuando todos se sienten seguros para contribuir, la capacidad del equipo para la resolución de problemas complejos aumenta exponencialmente. La única forma de conocer tu propio perfil es realizar una evaluación validada.

Diversidad cognitiva frente a capacidad cognitiva

Si bien es necesaria una base de capacidad individual, la diversidad cognitiva —diferencias en cómo las personas piensan, procesan la información y abordan los problemas— suele ser más valiosa para los resultados de un equipo. Un equipo compuesto enteramente por 'pensadores lineales' puede destacar en la ejecución pero tener dificultades con la innovación. Por el contrario, un equipo que incluya 'pensadores divergentes' y especialistas 'orientados al detalle' puede cubrir más terreno. El desafío para el liderazgo es gestionar esta diversidad para que conduzca a la sinergia en lugar de al conflicto.

Construir un equipo más inteligente

Para aumentar la inteligencia colectiva de tu equipo, céntrate en crear seguridad psicológica. Esta es la creencia compartida de que el equipo es seguro para la toma de riesgos interpersonales. Cuando las personas no tienen miedo de parecer 'estúpidas' o de ser criticadas, comparten más ideas y admiten sus errores antes. Además, la implementación de procesos estructurados de toma de decisiones, como el 'Red Teaming' (donde a un miembro se le asigna la tarea de encontrar fallos en un plan), puede ayudar a un grupo a evitar el 'pensamiento de grupo' y aprovechar todo su poder analítico.