Los orígenes: Alfred Binet

La primera prueba práctica de inteligencia fue desarrollada en 1905 por el psicólogo francés Alfred Binet. No intentaba clasificar a la humanidad; intentaba identificar a los niños que necesitaban ayuda extra en la escuela. Creó el concepto de 'Edad Mental': la idea de que un niño que rinde como un promedio de 8 años tiene una edad mental de 8, independientemente de su edad biológica real.

La fórmula del CI

Unos años más tarde, el psicólogo alemán William Stern propuso la fórmula del 'Cociente Intelectual': (Edad Mental / Edad Cronológica) x 100. Si un niño de 10 años tenía una edad mental de 12, su CI era 120. Esta fórmula funcionaba bien para los niños, pero carecía de sentido para los adultos, lo que dio lugar al moderno sistema de 'CI de desviación' que utilizamos hoy.

El Stanford-Binet y la Primera Guerra Mundial

Lewis Terman, de la Universidad de Stanford, adaptó el trabajo de Binet para el público estadounidense, creando las Escalas de Inteligencia Stanford-Binet. Durante la Primera Guerra Mundial, el ejército de los EE. UU. utilizó las pruebas 'Alfa' y 'Beta' para examinar a millones de reclutas, lo que supuso la primera aplicación a gran escala de las pruebas de CI y despertó la fascinación del público por 'el número'.

David Wechsler y el WAIS

En la década de 1930, David Wechsler criticó el Stanford-Binet por su fuerte dependencia de las habilidades verbales. Desarrolló la Escala de Inteligencia Wechsler-Bellevue, que incluía tareas verbales y no verbales (de ejecución). Esta acabó evolucionando hasta convertirse en el WAIS (Escala de Inteligencia Wechsler para Adultos), que es actualmente la prueba de CI más utilizada en el mundo.

El lado oscuro: Eugenesia

Es imposible hablar de la historia del CI sin reconocer su mal uso. A principios del siglo XX, algunos defensores de la eugenesia utilizaron los puntajes de CI para justificar la esterilización forzada y las leyes de inmigración restrictivas, basándose en la creencia errónea de que la inteligencia era un rasgo simple y heredado que determinaba el valor de una persona. La psicometría moderna ha avanzado mucho más allá de estas raíces, pero la historia sirve como recordatorio de la necesidad de rigor ético en la ciencia.